Dios la llamaba más cerca

graduados del Liceo Bilingue La PuertaPor Valery Jocón

Crecí tratando de tener mi mente abierta, sintiendo cada cosa mala como que era buena.

Sentía que todo estaba bien porque creía que el mal y el bien eran iguales, pues de las dos maneras diferentes personas llegaron a la felicidad. Yo estaba ciega de lo que de verdad estaba pasando a mi alrededor.

Tenía quince años y todo me daba igual. Creía que podía hacer lo que yo quería sin importar nada y cometí errores, quizás no tan grandes ni graves, pero tampoco me hacen sentir orgullosa.

Entonces conocí a una persona, el que es ahora mi novio, justamente cuando todo en mi cabeza se revolvía más de lo que ya estaba. En este momento yo sé que él me detuvo de hacer cosas peores.

Conocí a su familia y ver a su familia unida, feliz y sobre todo cristiana me ayudó a querer ser igual.

Siempre creía que Dios existía, aunque me decía a mí misma que no era así. Y dije varias veces que lo buscaría cuando lo necesitara. Todos me decían que estaba mal, pero simplemente creo que era la necesidad de llevarles la contraria a todos y así lograr la satisfacción de dejarlos en duda de sí mismas.

Es líder de liras en la banda del Liceo Bilingue La Puerta.
Es líder de liras en la banda del Liceo Bilingue La Puerta.

No sé cómo llegué al colegio el Liceo Bilingüe La Puerta. Me inscribieron y creo que desde allí Dios me estaba llamando y me llevó al lugar donde Él me quería, pues también me detuvo de hacer cosas malas y humillantes.

Después de tres años, decidí aceptarlo. Toda mi vida cambió. Sentía paz, satisfacción y me sentía cuidada.

A pesar de eso, caía en la música mundana y en el pensar hacer cosas malas, no siendo así mi intención.

Tuve un problema. Nos llevaron a mi familia y a mí a los Derechos Humanos. Estando allí, lloré y clamé y le dije a Dios que me ayudara, que no sabía qué hacer, que dejaba en sus manos y que pasara lo que Él decidiera, que yo lo iba a entender. Yo lloraba en el baño y sentí un alivio y sabía que Dios me ayudaría.

Las cosas se complicaron más, sin embargo mi fe estaba tan alta que de solo imaginarlo me siento con alivio.

A la madrugada del día siguiente las cosas se mejoraron. En la tarde fueron mejores las noticias y lo único que hacía en cada cosa que venía a mi cabeza le decía – Dios, que se haga tu voluntad.

En la noche, todo se arregló y esa noche lloré y agradecí al Señor por habernos guiado a mí y a mi familia.

Después de eso, no volvía a escuchar música mundana, no porque sentía una obligación ni porque se lo debía a Dios. Nunca pasó en mi cabeza lo que tenía que dejar por Él sino lo que predominaba era el placer de estar con Él y agradarle.

Así que no fue un problema y lo hice y hasta ahora no he escuchado la música mundana.

Empecé este año en su presencia y le pedí que ayudara a seguir adelante con El. Me dijo que sería una mujer virtuosa. Me lo dijo y lo escuché y eso me tiene acá luchando por eso.

No hice cosas extremadamente malas. Sin embargo, gracias a Él no las necesito para darme cuenta que lo necesitaba a Él.

Ex alumno de La Puerta trabaja en vehículo explorador de la NASA destinado para el Marte

alumno guatemalteco en la NASA
De fondo, Roberto Ashcraft, con su profesor

Roberto Ashcraft, quien cursó de prepatoria a sexto grado en el Liceo Bilingüe La Puerta en Guatemala, trabajó de ayudante en el programa vehículo explorador de la NASA programado para ser lanzado a Marte en el año 2,020.

Roberto se trasladó a los Estados Unidos donde siguió estudiando en el colegio hermano, La Academia Cristiana El Faro, en Santa Monica, en donde tuvo la oportunidad de estudiar el curso de trigonometría con un profesor que a la vez trabajó para la Administración Nacional de Aeronautica y del Espacio (mejor conocido por sus siglas en inglés NASA).

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Memorias de los principios del Liceo

colegio cristiano guatemala
La Hna. Griselda con el Hno. Samuel y con su esposo, Hector Abel.

Por Maria Griselda Emperatriz Cabrera de Calderón

Llegué a Iglesia Cristiana La Puerta en diciembre de 1996 y casi de inmediato el Pastor Miguel Ashcraft me pidió que ayudara en el Liceo, lo cual acaba de fundar en el Barrio Colón.

A un principio tenía dudas, pues aunque tenía mi título de Maestra de Segunda Enseñanza en Económico Contable, nunca había ejercido. Pero eso no le importó al Pastor Miguel, quien me involucró en la enseñanza de siete alumnos en el año 1,997. Él enseñó tres grados y yo, dos. Lo que tenía yo era mucho deseo de servir a Dios. La visión fue salvar a las personas a través de una superior educación.

De siete alumnos nos dimos el salto a 18. Se agregó al equipo docente la Hna. Lissete de Franco, quien se había jubilado después de 30 años de enseñanza en escuela pública de primaria. Ella fungió como directora. Su hija, una artista, dibujó el escudo del colegio y luego lo pintó en la pared en frente de la bodega que albergó al colegio a una cuadra del mercado Colón en la 14 avenida. Read more Memorias de los principios del Liceo